Al ordenar las obras de una exhibición es importante darle a cada una el espacio apropiado: siempre es importante tener en cuenta no solo que cada obra requiere de cierta distancia para ser apreciada, sino también que la belleza de cada obra llega a perderse entre la del resto, por lo que necesitan que se respete su individualidad. Encerrar varias obras en un rincón aislado no es funcional, y cabe la posibilidad de que algunas de eelas no puedan mirarse bien.
Algunos expositores exhiben su arte en ritmos uniformes,
sin embargo, prefiero composiciones equilibradas, pero menos simétricas; tanto orden llega a distraer al público que lo involuntariamente lo relaciona con una producción seriada.







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